El segundo major del año ya está aquí 

 
 El PGA Championship vuelve a ocupar la escena grande del golf mundial, con la presión, la historia y esa sensación única que tienen los torneos grandes. Esta edición 2026 se disputa en Aronimink Golf Club, una cancha clásica ubicada en Newtown Square, en las afueras de Filadelfia, estado de Pennsylvania, en el corazón histórico del noreste de Estados Unidos.

El PGA Championship nació en 1916 y es el único de los cuatro majors organizado directamente por la PGA of America. A diferencia del Masters, que tiene su sede fija en Augusta, o del Open británico con su tradición links, el PGA cambia de escenario cada año y suele premiar al jugador más sólido técnicamente de la semana. Por aquí pasaron leyendas como Jack Nicklaus, Tiger Woods, Walter Hagen y Rory McIlroy.

Para Argentina, inevitablemente, el recuerdo lleva a Ángel Cabrera. Muchos lo asocian al PGA Championship, pero en realidad “El Pato” ganó el U.S. Open de 2007 en Oakmont y luego el Masters de 2009 en Augusta. En Oakmont escribió una de las páginas más importantes de la historia del golf argentino al superar nada menos que a Tiger Woods y Jim Furyk. Fue el primer argentino en ganar el U.S. Open y el segundo campeón argentino de un major después de Roberto De Vicenzo.
   En cuanto a los argentinos presentes esta semana, además de Emiliano Grillo aparece otro nombre que sorprendió a muchos aficionados: Francisco Bidé. El bonaerense logró su clasificación a través del PGA Professional Championship, el torneo reservado para profesionales afiliados a la PGA de América.

   Bidé, que desarrolla gran parte de su carrera en Estados Unidos ligado a la enseñanza y competencias profesionales, tendrá así la oportunidad de jugar el torneo más importante de su vida, compartiendo field con las máximas figuras del planeta.

Para el golf argentino, siempre es una noticia especial ver una bandera celeste y blanca más en un major.
    También habrá una fuerte presencia latina con el chileno Joaquín Niemann, el colombiano Nicolás Echavarría, el mexicano Abraham Ancer y el venezolano Jhonattan Vegas, en una edición que promete enorme nivel competitivo.

Y hablando de historias, el PGA Championship siempre deja momentos únicos. Uno de los más recordados ocurrió en 2003, aunque muchas veces se mezclan las anécdotas. Ese año el campeón fue Shaun Micheel, un jugador prácticamente desconocido que nunca volvió a ganar en el PGA Tour. Su triunfo quedó inmortalizado por el segundo golpe del hoyo 18 en Oak Hill: un hierro 7 perfecto que dejó la pelota dada para birdie y le permitió superar a Chad Campbell. Fue una de las definiciones más inesperadas en la historia moderna del torneo.

Pero la revolución de los híbridos que muchos recuerdan no estuvo ligada a Micheel sino a comienzos de esa misma década, cuando varios jugadores empezaron a reemplazar hierros largos por esos nuevos palos “rescate” que llegaban desde Asia y especialmente desde Japón. Durante esos años varios profesionales que competían en el circuito japonés ayudaron a popularizar esa tecnología que hoy es completamente normal en cualquier bolsa profesional. A principios de los 2000 todavía resultaba extraño ver un híbrido en un major, y hoy prácticamente todos llevan alguno.

La sede de esta semana también merece un capítulo aparte. Aronimink Golf Club tiene una historia fascinante. El club fue fundado originalmente en 1896 en Filadelfia, aunque recién en 1928 se instaló en su ubicación actual de Newtown Square. Allí apareció la mano de uno de los arquitectos más importantes de todos los tiempos: Donald Ross, creador también de Pinehurst No. 2 y de algunas de las canchas más emblemáticas de Estados Unidos.

Ross definió a Aronimink como una de sus obras maestras. Y no era casualidad. El recorrido combina greens elevados tipo “turtleback”, bunkers profundos y una utilización natural del terreno típica de los diseños clásicos del noreste americano. En los últimos años el campo fue restaurado minuciosamente respetando los planos originales del arquitecto, buscando devolverle exactamente el espíritu con el que fue concebido hace casi un siglo.

Aronimink ya recibió grandes campeonatos: el PGA Championship de 1962 ganado por Gary Player, el BMW Championship de 2018 y el Women’s PGA Championship de 2020. Pero esta edición tiene un sabor especial porque coincide además con las celebraciones por los 250 años de la independencia de Estados Unidos, cuya historia nació precisamente en la región de Filadelfia.
En cuanto a los candidatos, todas las miradas apuntan nuevamente a Scottie Scheffler, número uno del mundo y campeón defensor, aunque también llegan con enorme protagonismo Rory McIlroy, Jon Rahm, Bryson DeChambeau y Jordan Spieth, quien buscará completar el Grand Slam de carrera.
Como ocurre cada mayo, el PGA Championship vuelve a recordarnos por qué los majors ocupan un lugar diferente dentro del golf. Porque aquí no alcanza solamente con jugar bien. Hay que soportar la presión, convivir con la historia y aceptar que en cualquier momento puede aparecer un desconocido dispuesto a cambiar su vida para siempre. Y tal vez, entre esas historias inesperadas, haya también lugar para otro capítulo argentino.

 

 

Aronimink Golf Club, una cancha clásica ubicada en Newtown Square
Por aquí pasaron leyendas como Jack Nicklaus, Tiger Woods, Walter Hagen y Rory McIlroy.
Sorprendió a muchos aficionados la presencia de Francisco Bidé, el bonaerense que logró su clasificación a través del PGA Professional
Emiliano Grillo no esta pasando por su mejor momento pero siempre el cielo se puede abrir

Por: La Redacción de VISTA GOLF