Si algo dejó en
claro el US Open
2026 es que la
USGA sigue
persiguiendo el
mismo objetivo
de siempre:
identificar al
mejor jugador de
la semana
llevándolo al
límite de su
capacidad
física, técnica
y mental.
Shinnecock Hills
volvió a ser una
prueba
despiadada.
Greens firmes, veloces, con caídas imposibles. Bunkers esperando
cualquier error,
Banderas
ubicadas al
borde de lo
razonable, un
escenario donde
muchas veces no
alcanza con
pegar buenos
tiros; también
hay que aceptar
que un golpe
aparentemente
perfecto puede
terminar varios
metros lejos del
objetivo, esa es
la esencia del
US Open.
En esa batalla de supervivencia Wyndham Clark fue el mejor de todos. El
campeón arrancó
el jueves de
manera
espectacular.
Una vuelta de 64
golpes le
permitió tomar
una ventaja que
parecía
exagerada para
un major y que,
con el correr de
los días,
demostraría ser
decisiva.
El viernes
amplió la
diferencia y
alcanzó el mejor
registro de 36
hoyos en la
historia de
Shinnecock Hills.
El sábado
administró la
ventaja con
inteligencia y
llegó al domingo
con seis golpes
de diferencia
sobre sus
perseguidores.
Sin embargo,
nadie gana un US
Open antes de
tiempo. Durante
gran parte de la
ronda final la
diferencia
comenzó a
evaporarse. Sam
Burns salió
decidido a
buscar el título
y firmó una
extraordinaria
tarjeta de 67
golpes. Tom Kim
también presionó
hasta el final.
Scottie
Scheffler, que
buscaba
completar el
Grand Slam de
carrera,
permaneció
expectante
durante toda la
jornada. Y por
momentos la
sensación era
que Clark estaba
dejando escapar
una oportunidad
histórica. Pero
allí apareció el
verdadero mérito
del campeón.
Cuando el torneo
parecía
escaparse,
encontró un
birdie
fundamental en
el hoyo 16,
sostuvo la
presión en los
dos hoyos
finales y cerró
una victoria por
apenas un golpe
de diferencia.
La estadística
dirá que ganó de
punta a punta.
La realidad es
que tuvo que
defender cada
golpe durante
cuatro días en
uno de los
campos más
exigentes del
planeta. Detrás
del campeón hubo
otra noticia que
merece
destacarse. Los
aficionados
volvieron a
demostrar que el
futuro ya está
entre nosotros.
Cinco amateurs lograron superar el corte clasificatorio, un número
extraordinario
para un
campeonato de
esta magnitud.
Entre ellos
sobresalieron
Jackson Koivun y
Ryder Cowan,
quienes
compartieron los
honores como
mejores
aficionados del
torneo.
Cowan incluso llegó a ubicarse entre los protagonistas durante las
primeras
jornadas y firmó
una de las
vueltas amateurs
más bajas
registradas en
Shinnecock Hills.
Hace apenas unos
años los
amateurs
llegaban a un
major para
aprender. Hoy
llegan para
competir. Desde
la mirada
latinoamericana,
el torneo dejó
sensaciones
encontradas.
Emiliano Grillo
volvió a
demostrar que su
nivel de juego
está para pelear
en los grandes
escenarios. Tras
superar el
corte, construyó
un sábado
brillante que lo
colocó cerca de
los puestos de
privilegio.
Su tercera ronda
fue una de las
mejores del día
y alimentó la
ilusión
argentina de
verlo peleando
por el
campeonato
durante la
jornada
decisiva. Pero
el domingo
apareció la cara
más cruel del US
Open. Los bogeys
comenzaron a
acumularse, las
oportunidades
desaparecieron y
finalmente
terminó
compartiendo el
puesto 23.
El resultado
puede parecer
discreto, pero
durante buena
parte del fin de
semana Grillo
jugó el golf
necesario para
soñar con algo
mucho más
grande.
La actuación
latinoamericana
tuvo un
protagonista aún
más
sorprendente:
Joaquín Niemann,
lo del chileno
fue
probablemente
una de las
historias de la
semana.
El jueves
parecía
eliminado, en el
hoyo 6 sufrió
una auténtica
pesadilla. Dos
pelotas fuera de
límites, una
penalización
adicional de dos
golpes por
arrojar un palo
en un gesto de
frustración y un
total de 11
golpes anotados
en la tarjeta.
Su ronda terminó
en 78 impactos y
todo indicaba
que el
campeonato había
terminado para
él, sin embargo,
los grandes
jugadores suelen
responder cuando
parecen
derrotados.
El viernes
entregó una
espectacular
ronda de 65
golpes para
superar el
corte, ya para
el fin de semana
continuó
escalando
posiciones hasta
instalarse entre
los mejores del
campeonato y, el
domingo cerró
con 66 golpes,
la mejor tarjeta
de toda la
jornada final,
para terminar
empatado en el
séptimo puesto y
convertirse en
el mejor
latinoamericano
del torneo.
Quizás allí esté
la verdadera
enseñanza que
deja este US
Open, en una
época donde
abundan las
estadísticas, la
tecnología y los
análisis
milimétricos,
Shinnecock
recordó que los
majors siguen
siendo una
cuestión de
carácter.
Clark ganó
porque resistió
cuatro días de
presión, Burns
peleó hasta el
último putt,
Grillo ilusionó
porque nunca
dejó de atacar,
Niemann porque
fue capaz de
levantarse
después de tocar
fondo y, los
amateurs porque
demostraron que
el futuro del
golf mundial
está más cerca
de lo que
imaginamos.
La USGA volvió a
conseguir lo que
buscaba, no ganó
el jugador que
hizo más birdies.
Ganó el que
mejor
sobrevivió. |
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Shinnecock Hills
en el US Open
2026 |
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En la batalla de
supervivencia
Wyndham Clark
fue el mejor de
todos |
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Ryder Cowan uno
de los 5
aficionados que
paso el corte y
compartió la
victoria |
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Jackson Koivun
el otro de los 5
aficionados que
paso el corte y
compartió la
victoria |
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