Un sábado por la
mañana, el
ritual se
repite, el
golfista llega a
su club, saluda
a algún
conocido, se
acerca al bar y,
mientras espera
su café con una
medialuna, se
asoma a la
ventana.
Frente a sus
ojos aparece ese
espectáculo
silencioso: una
alfombra verde
impecable, los
tees cortados a
la altura justa,
los fairways
perfectamente
delineados y los
greens que
brillan con un
verde más
intenso, casi
hipnótico.
Los tarros de
agua para
limpiar las
pelotas y los
trapos están
llenos, todo
parece natural,
casi como si
siempre hubiera
estado así.
Pero detrás de esa postal idílica, hay un enorme trabajo
invisible. Desde
muy temprano,
antes de que el
primer golfista
siquiera se
despierte, un
equipo de
personas ya
recorrió el
campo para que
todo esté listo.
Y en el corazón
de ese trabajo
late algo que
pocos se
detienen a
pensar: ¿cuánto
cuesta realmente
mantener un
campo de golf?
En un galpón,
muchas veces
lejos de la
vista de los
socios, duerme
el verdadero
parque de
herramientas de
un club:
grineras,
triples,
quíntuples y
mas, para cortar
los greens,
fairaways,
raferas,
máquinas
especiales para
rastrillar
bunkers,
sopladoras,
pulverizadoras,
tractores y,
decenas de
implementos más.
Cada máquina
tiene su ciclo
de
mantenimiento,
piezas que hay
que cambiar,
fluidos que
controlar,
repuestos que
prever. Y cada
litro de
combustible,
cada metro de
manguera y cada
litro de aceite
suma en la
cuenta final.
Pero el costo no se mide solo en fierros, está el
conocimiento
técnico de un
greenkeeper que
planifica tareas
diarias y
semanales, de
los operarios
que conocen cada
rincón del campo
y saben qué
parte necesita
más cuidado.
Están los
análisis de
suelo que
determinan qué
nutrientes y
agroquímicos
aplicar, las
pulverizadoras
reparten con
precisión esos
productos que
mantienen a raya
plagas y
enfermedades
que, de un día
para otro,
pueden arruinar
un green.
Hay momentos en
que hasta la
lluvia o el frío
extremo obligan
a cambiar todo
el plan de
mantenimiento
previsto.
Hoy también hay
algo más: los
softwares
especializados
que ayudan a
administrar y
optimizar cada
tarea.
En este caso, el
*software de
Vista Golf* se
ha convertido en
una herramienta
fundamental que
permite no solo
mejorar el
control de las
operaciones,
sino también
reducir el costo
total de
mantenimiento de
un campo entre
un 20 y un 25%.
¿Cómo funciona? Todo parte de medir de forma exacta los
metros cuadrados
de cada tee de
salida, fairway,
green, bunker,
bosques, el
putting green e
incluso el
vivero.
Con esa
información, el
sistema puede
asignar con
precisión el
tiempo de
trabajo de cada
operario, el
consumo real de
agroquímicos, el
gasto exacto de
combustible y el
costo de
reparaciones y
mantenimiento de
cada máquina.
Por ejemplo, al
terminar la
jornada, cada
máquina se carga
de combustible
hasta el tope y,
como el sistema
sabe exactamente
qué sectores
recorrió gracias
al seguimiento
por GPS, calcula
con exactitud el
consumo real de
combustible en
cada tarea.
Además, permite
planificar y
seguir en tiempo
real el trabajo
diario, con
planes de
contingencia
para lluvias u
otros
imprevistos que
define el
greenkeeper.
El software
también controla
el stock de
agroquímicos y
permite armar
“cócteles”
personalizados:
mezclar, por
ejemplo, medio
litro de un
fungicida con un
litro de otro
producto y 200
cm³ de
pesticida.
El sistema de
este modo
calcula el
gasto, el stock
y el punto
critico de
reposición, por
lo que al
conocer el costo
horario de cada
operario, el
combustible
efectivamente
consumido, los
agroquímicos
usados y el
gasto de
mantenimiento de
cada máquina, el
club puede
calcular con
exactitud el
costo de
mantenimiento de
cada hoyo, de
tee a green.
Esto permite
tomar decisiones
basadas en datos
reales: saber
qué máquina se
rompe más
seguido, qué
operario gasta
más combustible
o quién tarda
más de lo
previsto en
hacer su tarea
(o incluso, como
bromean algunos,
quién se queda
dormido debajo
de un árbol).
Todo gracias al
GPS y a la
trazabilidad que
guarda el
sistema.
Así, el club se
convierte en
*dueño de la
información* y
puede trabajar
para reducir
costos sin
perder calidad,
para dimensionar
estos números:
según el tipo de
campo, el
mantenimiento
anual puede
costar entre 40
y 150 millones
de pesos por
mes.
Cada club tiene
su propia
realidad:
algunos dependen
casi
exclusivamente
de la cuota
social; otros
cuentan con
sponsors,
torneos privados
o ingresos
extra, pero
todos comparten
un mismo
desafío: lograr
que el campo
reciba a los
golfistas con la
misma
prolijidad,
semana tras
semana,
temporada tras
temporada.
La próxima vez
que te sientes a
tomar el primer
café antes de
jugar, mirá por
la ventana.
Detrás de ese
verde perfecto
hay esfuerzo,
planificación,
inversión,
tecnología… y
una enorme
pasión de muchas
personas que,
aunque casi
nunca se vean,
son tan parte
del golf como el
mismo swing.
|